domingo, 20 de abril de 2014

PASE CAMBIADO A BRAGA PLEGADA EN LA MANO CUAL FÁMULA, MULETA O PAÑOSA, TAMBIÉN LLAMADA ENGAÑO


Antonio Bienvenida, ejecutando el pase cambiado a muleta plegada.



Piculinero, el niño salta en el pasillo de la casa sobre los cuernos de su padre.
(Por entre los establos de los corrales asoman las lenguas de las vacas. El chiquillo pega, en las lenguas de las vacas, fotos de su madre en traje de baño; fotos que las vacas, al cabo de un rato, rumian con toda la pastosa solemnidad y lentitud de las horas de la siesta).
Cita el niño al padre, de lejos, brincando como en las corridas landesas, y cuando el progenitor se arranca, con la viva alegría del novillo que estrena los pitones, el niño lo burla con un precioso volatín sobre las astas. Sólo que, como la madre es muy española, no quiere extranjerización alguna en su diaria corrida: Prefiere el festejo más nacional. Por eso castiga al niño, lo manda a su cuarto, y a solas con el marido de buida cornamenta, provoca su embestida citando acaso al natural, pero con la mano izquierda ocupada por unas preciosas bragas, recién compradas, que empuña plegadas como Antonio Bienvenida la muleta cuando citaba para dar el pase cambiado.
(Cuando acude a los establos el vaquero, para ordeñar, no es necesario que las despoje del traje de baño elástico, pues a las vacas siempre les asoman las ubres por el costado de los sujetadores playeros).
La madre, más tarde, u otro día, a solas con el amante, se dejará arrancar las bragas de la mano, se dejará revolcar; no vaciará la embestida, cual hace con su marido, cambiándole el viaje y gallarda, como sin desplegar la muleta.
Encelado, el amante acaba por destrozarle las bragas bajo el estribo de las horas muertas que pasan, que faltan para que ella vuelva a casa y levante el castigo al hijo volatinero.


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Albert King-Born under a Bad Sign

Tono Stano (1960-)

Charles Mingus-Blues & Roots

viernes, 18 de abril de 2014

Garfunkel & Oates-The Loophole


Medicine Head-Just Like Tom Thumb's Blues

DE MIS “DIARIOS ILESOS, 2003-2006”





QUE YO TAN SÓLO DE JODER ME CURO

Dammi la lingua, e apponta i piedi al muro, / Stringe le coscie e tiemmi stretto stretto, / Lasciatev’ir a riverso sul letto, / Che d’altro che di fotter nom mi curo.
(Pietro Aretino, de uno de sus sonetos lujuriosos para acompañar los Modi de Giulio Romano y Marcantonio Raimondi)

Desvelar el sexo de la joven inexperta, tensa, casi convulsa, húmeda y hasta levemente pegajosa.
Bajar lentamente sus bragas con una canción de dedos tamborileando en su piel erizada.
Ese instante en que sus manos se crispan sobre tu nuca y pierde al fin la vergüenza.
Cuando su sexo, como escudilla de plata, ofrece los manjares dulces de la inexperiencia.
Después todo será distinto.
Cuando se aprende, sólo se repite –aunque sea de gustos, como en el reflujo ácido de los banquetes.


REMEDIO ANTIÁCIDO

Llamada a la musa; inspiración, mejor dicho; invocación para la inspiración.
Vómito largo y alcohólico, cuando la musa se pierde en las telarañas del hastío. Te lo cuentan innumerables pelmas de las letras y sus mundos pútridos.
Nada más lógico.
Cualquier mujer se harta de recoger con una bayeta los vómitos del poeta y con una braga sucia sus lágrimas.
Es comprensible: ¿Para qué arruinar una braga limpia con las lágrimas de un artista borracho?
Los cafés se llenan de conversaciones sobre la mujer que pone cuernos al poeta –aunque lo cuide y acompañe– que ya no la inspira, ni sirve, de tan borracho.
De ahí que seamos mucho más adorables los poetas, intelectuales y artistas y toda esa vaina, que no acudimos al alcohol en busca de las musas, sino para la fiesta y el cántico, instante en que deseas fervorosamente que a las musas les rompa el culo, con dolo y daño, algún indeseable letraherido de los que tanto menudean, para luego reírte con su –probablemente mala– novela autobiográfica y no obstante –frecuentemente– policíaca o cosa parecida. Gusta mucho, el criminal instinto amadamado, a los borrachos letraheridos.
Ellas, no importa si nada satisfactorio te sale sobre el papel, te toman de la mano, te llevan a un lugar blando y te emborrachan de sexo (aunque farden con sus amigas peluqueras o secretarias o camareras, benditas sean, diciéndoles cantarinamente que se están follando a un tipo que escribe libros).
Ninguna bebida más lujuriosa, ninguna cantina mejor que un coño sin licencia de armas líricas.



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